Porción Bíblica del día: Isaías 6:5-13
Versículo clave: 8
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
Énfasis: Un corazón disponible.
Enseñanzas:
- Ante la magnificencia del Señor, su majestad y poder, Isaías apenas pudo sostenerse en pie; la santidad que contemplaba fue tan grande que le hacía verse a sí mismo pequeño, pecador e impuro.
- No fue el carbón encendido lo que limpió a Isaías, fue Dios, y al sentirse limpio de pecado, respondió de manera incondicional al llamado de Dios.
- No importó lo dolorosa que fue su limpieza, y aunque sabía que la tarea no sería fácil, su corazón se había entregado por completo al servicio de Dios.
